Por el significado que tiene
Nicaragua y la épica de la Revolución Popular Sandinista, es necesario,
realizar un análisis desapasionado y crítico de su actual realidad y de los
resultados electorales últimos. En este sentido es ineludible recordar que en junio
pasado, el Consejo Supremo Electoral destituyó a 28 diputados de
oposición del Congreso, pertenecientes al Partido Liberal Independiente (PLI) y
al Movimiento Renovador Sandinista, intento no disimulado de Ortega
por eliminar cualquier disidencia, que hiciera mella a su tercera
reelección.
En la práctica en las recientes
elecciones Ortega no tuvo competidores verdaderos y obviamente triunfó.
A pesar de esta aprensión, una de
las claves de los triunfos electorales de Ortega, ha sido la reafirmación de
los derechos sociales que el FSLN encabezó durante la Revolución, lo cual es
interpretado como la indiscutible voluntad de un gobierno que responde a las
demandas más fundamentales de la población, y como consecuencia de aquello
sigue contando con un respaldo mayoritario del pueblo nicaragüense.
