El proyecto que despenaliza la
interrupción voluntaria del embarazo en tres causales, más allá de los
argumentos científicos, implica una serie de controversias desde el punto de
vista religioso. En Chile los sectores
“Pro Vida” se basan casi exclusivamente en éstos argumentos para oponerse a una
práctica que es de salud pública y de Derechos de la Mujer, y no del ámbito de las convicciones espirituales. Pero aun así, la argumentación
de estos sectores es discutible, ya que se basa en la intolerancia, el fundamentalismo y el integrismo
más conservador y no toma en cuenta un debate teológico de larga data en la
historia.
En el mundo conviven diversas filosofías y
religiones con distintas posturas con respecto al momento exacto en que el
embrión se convierte en un "ser humano con alma". Hay tradiciones que
creen en la denominada “hominización tardía”, que explicaría el momento en que
un embrión se convierte en ser humano. La hominización tardía ocurre cuando la
infusión del alma ocurre en algún momento después de la concepción. [1]
